Germán, el más veterano en las piscinas de Los Corrales que ahora nada sin ver:
A sus 90 años y con el apoyo de los socorristas, este vecino ha podido seguir con la rutina que realiza desde hace más de siete décadas cada día:

Germán Arce nadando a sus 90 años en la piscina municipal.
Para Germán Arce la natación siempre ha sido su principal aliada, su particular ‘yoga’. «Te puede dar un poco de pereza los días que llueve o hace frío, pero después de hacer unos largos te sientes como nuevo». Lleva practicando la natación verano tras verano desde que se inauguraron las piscinas municipales de Los Corrales de Buelna, en 1950. Con 90 años a sus espaldas, son ya 76 temporadas acudiendo a darse un chapuzón cada día en las instalaciones públicas, una costumbre que solo impidió la pandemia «y algún que otro periodo en el que no se recomendaba el baño».
Hace unas semanas perdió la vista y temió que ese sí que sería un impedimento, uno de esos momentos en la vida en el que hay que renunciar a lo que uno más quiere, más le gusta o mejor le viene. Perdió la visión de un ojo primero y luego del otro, pero su temor era siempre el mismo, dejar de nadar, perder ese momento del día en el que se sentía completamente bien.
Germán Arce pertenece a una familia muy querida y conocida en el municipio. Es un hombre que siempre se ha relacionado con todo el mundo, que con sus amigos, su inseparable cuadrilla (medrada por los años) no ha perdonado el chiquiteo por los bares del pueblo, siempre en un ambiente envidiable.
Sus más de dos décadas como profesor del colegio La Salle o sus muchos años como concejal en el Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna han sido facetas que le han hecho aún más conocido. Pero solo los más cercanos, los amigos con los que compartió la afición por la natación y las personas que gestionaban la piscina sabían de sus visitas a las instalaciones para hacer «unos cuantos largos», personas que admiraban su perseverancia tanto como su permanente buen humor, sus bromas, sus vivencias.
«Nadar me ha relajado siempre mucho, sobre todo esas veces que dices hoy ‘no voy’, y sales del agua diciendo ‘madre mía, ¡qué bien me siento!’»
Germán Arce
Veterano nadador
Entre esas personas ha encontrado un gran aliado, Ricardo Martínez Portilla, el profesional que gestiona las instalaciones y que le ha abierto las puertas de par en par para que Germán Arce pueda seguir con sus hábitos de verano, como él quería. Los socorristas de las piscinas de Los Corrales se han sumado al plan, jóvenes que le miraban con asombro y respeto cuando contaba su relación de amor con las piscinas y que supervisarán sus largos y le ayudarán a entrar y salir del vaso.
Por todo ello la plantilla de las piscinas municipales le ha declarado ‘Socorrista de Honor’, un nombramiento que Germán Arce ha acogido con una sonrisa, seguramente pensando en las anécdotas que podría contar de sus muchos años nadando, de amigos que ya no pueden acompañarle, años en los que la falta de limpieza no hacía tan agradable como ahora meterse en el agua, días, en lo meteorológico, que nadar se convertía en una bendita locura.
Ricardo Martínez, que ha gestionado muchos años esas piscinas, lo mira con un cariñoso respeto. «Yo tenía 18 años y le veía venir con sus amigos a nadar, hiciera bueno, malo o malísimo, siempre alegres, con esa camaradería que después se llevaban de paseo por el pueblo». Ahora le acoge en las instalaciones con ese mismo cariño, al «más veterano de los bañistas», sin duda. Por todo ello le ha hecho una camiseta especial que Germán Arce ya se ha puesto en su regreso al chapuzón diario.
«Para nosotros es todo un orgullo ver personas como Germán, que con 90 años siguen haciendo deporte, siguen activos, un ejemplo para cualquiera»
Ricardo Martínez
Gestor de las piscinas municipales
Estreno de la primera piscina
Antes del baño, el impenitente deportista hizo un pequeño repaso de esos años nadando. «La primera vez fue en 1950, cuando inauguraron la primera piscina. Con 14 años yo fui uno de los niños que la estrenó». Recordó que fue por las fiestas de San Juan, en junio, y que estuvo el director de Trefilerías Quijano entonces, José Antonio Mazarrasa. «Desde entonces, he venido siempre que la piscina ha estado apta para el baño, que no ha sido todos los veranos. Del primer día al último de la temporada, a veces con paraguas y abrigo», dice riendo.
Su rutina, ahora algo reducida, eran largos hasta completar el kilómetro, primero en la piscina de 50 metros, luego en la que la sustituyó, de 25. «Nadar me ha relajado siempre mucho, sobre todo esas veces que dices, hoy no voy. Terminaba viniendo y salía diciendo, madre mía que bien me encuentro». «Para mí ha sido más que una afición, un hobby, ha sido una necesidad».
«Para nosotros es todo un orgullo ver personas como Germán, que con 90 años siguen haciendo deporte, siguen nadando, activos, un ejemplo para cualquiera y más para gente con años, que quizá piensan que su momento ha pasado», añade Martínez.
También tiene como aliada a su extensa familia, que le lleva a la piscina, que le acompaña, como hizo el día del homenaje su hijo, también Germán Arce. «Nosotros queremos estar también ahí, posibilitar que siga haciendo la vida que hizo siempre», asegura el responsable de la piscina.